Rancho Las Voces

Galería / Albert Monier: «Fogged-Over Cafe Windows with Posters»

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Albert Monier


Fogged-Over Cafe Windows with Posters
Paris
1950´s


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Galería / Marjorie McCoy: «The Democrat Wagon»

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Marjorie McCoy


The Democrat Wagon
1939


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Galería / Susan McCartney: «59th Street Bridge in Fog»

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Susan McCartney


59th Street Bridge in Fog
New York City, NY
1961


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Galería / Russ Martin: «Flowerlettes»

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Russ Martin


Flowerlettes
2008


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Galería / Marcia Schulman Martin: «Swirling Foam»

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Marcia Schulman Martin


Swirling Foam
1974


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Artes Plásticas / España: El museo Guggenheim de Bilbao acoge «David Hockney: 82 retratos y 1 bodegón»

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Vista de sala. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 17 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).-A punto de cumplir los ochenta años, Hockney sigue en plena actividad, remontando los golpes de la vida y la enfermedad (sufrió un ictus hace un par de años). Si en su anterior muestra en el Guggenheim sorprendía por el uso del iPad, los enormes formatos, la introducción del vídeo y un radical cambio en la paleta de colores, ahora vuelve con una galería de retratos de amigos suyos que llama la atención por sus planteamientos formales y reflexión sobre la condición misma del acto de producir un retrato. Ramón Esparza escribe para El Cultural.

Alineados en la enorme sala 105 del Guggenheim, con el nombre del retratado encima del cuadro, la sensación de uniformidad que producen los ochenta y dos cuadros es impresionante, dejando a las claras el rígido planteamiento con el que fueron concebidos. Una silla de brazos, sobre la que se sienta el modelo y una cortina de fondo en tono azulado. Silla y cortina estaban, como puede comprobarse en una fotografía colocada en la zona educativa de la muestra, sobre una tarima, a unos noventa centímetros del suelo, lo que permite al pintor observar a su sujeto desde una posición ligeramente superior. Siguiendo con las pautas y los límites del proyecto, cada retratado posaba durante tres días consecutivos, en sesiones de unas seis horas, con una pequeña pausa para comer. La ropa era una elección del retratado, mientras la pose se determinaba tras una cierta negociación con el pintor. Una vez acordada, uno de los ayudantes de Hockney marcaba en el suelo la posición de los pies, con el fin de que el modelo pudiera colocarse cada día como el anterior de la forma más precisa posible, y la sesión comenzaba. Primero un esquema al carboncillo, ejecutado con la maestría y rapidez de quien siempre ha tenido el dibujo como una de sus principales habilidades. En la entrevista publicada en el catálogo, el autor calcula haber dedicado aproximadamente una hora a ese boceto, tiempo durante el cual pensaba sobre las características de ese retrato en concreto. Luego, la aplicación del color de fondo, la expresión, hasta completar el retrato, siempre en el mismo formato de 121 x 91 cm. Un día, el invitado previsto faltó a su cita y la rutina de Hockney se vió inesperadamente interrumpida. La anticuada silla de brazos quedó vacía y, para ocupar el tiempo, Hockney decidió sustituirla por un tosco banco de madera sobre el que colocó un pimiento rojo, tomates, una pera, dos limones, plátanos y una naranja. Dedicó a la naturaleza muerta el mismo tiempo, exactamente, que al resto de los ochenta y tres cuadros de la serie.

Todo lo que hemos mencionado hasta el momento lleva a una idea, la de uniformidad. No es Hockney el primero en utilizarla. En un ámbito que él ha utilizado con frecuencia, como es el de la fotografía, es habitual este planteamiento seriado. Philip Halsman hacía saltar a sus fotografiados, Irving Penn los colocaba ante dos paneles que construían un ángulo profundo, Richard Avedon, casi siempre contra un fondo neutro. El resultado es una cierta negación de la individualidad, mediante la repetición, al tiempo que se señala esa misma personalidad a través de elementos como la descripción física, la expresión o la vestimenta (para Hockney los zapatos son algo que dice mucho de quien los lleva). Pero el proceso mismo de construcción de la serie va introduciendo pequeñas diferencias. El retrato inaugural es el de su asistente durante muchos años, JP Gonçalves de Lima, y en él JP (como le llama coloquialmente el artista) aparece con la cabeza entre las manos y el rostro oculto, en clara referencia al cuadro de Van Gogh Anciano en pena. (En el umbral de la eternidad), 1890. A los pies del modelo, una alfombra con dibujos geométricos en rojo y azul. El momento en que Hockney pinta ese cuadro coincide con la muerte inesperada de Dominic Elliot, uno de los ayudantes del estudio, por lo que puede inferirse que, en realidad, JP está manifestando el dolor del propio pintor y su entorno por la muerte de Elliot.

Ese primer cuadro marca las características de la serie, salvo el detalle de una alfombra, con dibujos geométricos en rojo y azul, que desaparece en los retratos posteriores. Y añade dos nuevos elementos: el trasfondo psicológico del personaje y la proyección del propio artista en el retrato. La galería incluye únicamente a personas relacionadas con Hockney y a quienes, lógicamente, el artista conoce bien, pero ese conocimiento produce una interacción entre las características del retratado y el efecto que éstas han producido en el pintor. Hockney resuelve el problema en clave expresionista, combinando la minuciosa reproducción del color de unos pantalones, por ejemplo, con la deformación de ciertas partes del cuerpo humano. Los ojos de Chloe McHugh son totalmente azules, esclerótica incluida; los zapatos de Jacob Rothschild demasiado grandes en relación a su cabeza y el comediante Barry Humphries aparece como hinchado, con una cabeza desproporcionada al resto del cuerpo. En otros retratos, el espacio de la parte inferior del cuadro se viene hacia delante, recordando los bodegones de la última etapa de Cézanne. En esa aparente contradicción entre rigidez formalista y libertad expresionista se mueve una galería que abarca desde la cocinera y mujer de la limpieza de Hockney a sus hermanos Margaret y John, a artistas como John Baldessari, o Edith Devaney, comisaria de la exposición.


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Libros / «Mi abuelo y el dictador» de César Tejeda

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«Para construir la novela, primero investigué el pasado de mi abuelo, Antonio Tejeda,» dice el historiador César Tejeda. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 20 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- Mi abuelo y el dictador relata cómo Antonio Tejeda fue detenido por solapar el intento de asesinato del Presidente. También narra la relaciones que tuvo Cabrera con el poeta Rubén Darío y la asociación con un general mexicano para recuperar Chiapas. Reyna Paz Avendaño reporta para Crónica.

El expresidente de Guatemala, Manuel Estrada Cabrera (1857-1924), apodado La Morsa, fue el dictador que compró a un general mexicano de nombre Carrasco para recuperar Chiapas durante el gobierno de Victoriano Huerta, fue el político que le ofreció un hogar al poeta Rubén Darío cuando éste se encontraba enfermo y sin dinero en Estados Unidos, y fue el personaje que durante sus primeros años de gobierno fue halagado por el escritor Federico Gamboa.

Así lo narra César Tejeda (Ciudad de México, 1984) en Mi abuelo y el dictador, novela que cuenta cómo en 1908, el abuelo del escritor, Antonio Tejeda, fue detenido por solapar el disparo de una bala dirigida a Estrada Cabrera en una ceremonia cívica. Las consecuencias: Antonio fue arrestado y obligado a caminar los 45 kilómetros que separan a Antigua de la Ciudad de Guatemala, seguido por su esposa con un bebé en brazos y un revólver escondido en el pañal del niño.

«Primero investigué qué le había pasado a mi abuelo, sólo conocía esa historia de que había caminado tantos kilómetros y que había perdido su fortuna por culpa de Estrada Cabrera. Fue en la investigación cuando me enteré de esa historia oculta entre ambos países: México y Guatemala», señala César Tejeda.

A través de un artículo histórico, ejemplifica, se enteró que el autor de Santa, Federico Gamboa, fue embajador de México en Guatemala, tenía un diario en donde escribió sobre su trabajo y describió al país vecino que recién daba la bienvenida a Estrada Cabrera como presidente, como el mejor de los mundos, no obstante, cinco años después Gamboa fue uno de los principales críticos de su régimen.

«Me interesó que Gamboa llegó a Guatemala cuando Cabrera no era un dictador, sus notas en su diario dicen que está en un paraíso. Me interesó cómo se veía Estrada Cabrera en 1902. Después me enteré que Estrada Cabrera tenía a Rubén Darío escribiendo poemas a sueldo, no entiendo por qué tenía una relación con los escritores», precisa el autor.

Hacia 1916, el dictador pidió que llevaran a Guatemala a Rubén Darío, en ese tiempo el poeta vivía en una casa de huéspedes de Nueva York. Se cumplió el capricho del dictador, pero Darío se entregó al alcohol y enfermó de tuberculosis, aun así Estrada Cabrera le pidió hacer unos versos para su madre y otros para su campaña política.

«Con Rubén Darío la historia fue justa porque nadie se acuerda de eso, fue una persona alcoholizada que necesitaba un último lugar para pasar sus días, entonces Estrada Cabrera se lo dio. Pero Darío luchó por no escribir esos poemas, trató de encargarlos y se negó a recitarlos», indica Tejeda.

Otros autores que se mencionan en la novela editada por Caballo de Troya son el guatemalteco Enrique Gómez Carrillo, quien para estar lejos de Guatemala ocupó diversos cargos diplomáticos; Luis Cardoza y Aragón, quien de niño padeció la dictadura de Estrada Cabrera; y Augusto Monterroso, de quien se plantea que quizá su abuelo fue el general que torturó al protagonista de la novela.

¿La injusticia de la historia es que sólo recordamos a alguien por su nivel de sufrimiento, quien sufrió más, será el más recordado?, se le pregunta al autor. «A mi abuelo que nació en 1871 se le recuerda por un día. Me interesa decir lo dura que es la historia familiar, ya no digamos la de los historiadores, al final pasas a la posteridad por un día que pudo ser el peor de tu vida, un día que estabas privado de tu libertad», responde.

César Tejeda apunta que «si la historia la construyen los líderes ¿qué pasa con esa gente que se va quedando ahí en los manejos del poder y que es invisible? Ésa era la parte que me interesaba del papel que desempeñó mi abuelo en ese drama».

En la novela se narra que el abuelo Antonio Tejeda fue involucrado en el intento de homicidio del dictador porque le enviaba dinero a su hermano Maximiliano, quien apoyó la Revolución Mexicana, y porque Víctor Manuel Vega, de quien era tutor, planeó el disparo para matar a Estrada Cabrera.

«Imaginé al abuelo como una persona con pretensiones económicas y que, en un régimen dictatorial debía tener un perfil bajo, no hablar porque Estrada Cabrera tenía un fino sistema de espionaje, no se ponía hablar mal de él en una cantina. La división míticamente de la historia es seguir al héroe, a ese hermano que se fue a México a organizar la Revolución, pero ¿qué pasa con la historia del señor que se queda en Guatemala cuidando a la familia?, ¿qué pasa con la gente que se porta bien y es la castigada?», destaca.

Sobre el personaje del dictador, el autor comenta que es poco común que en las novelas que no son melodramas existan villanos, «nunca pensé escribir una novela que tuviera uno. Como historiador terminé completamente seducido por Estrada Cabrera, es un personaje extraordinario, de una complejidad enorme»

¿Los guatemaltecos ya olvidaron esa parte de su historia?

En todas las historias oficiales hay héroes oficiales, yo no sé si eso está bien o mal, pero Guatemala es un país sin héroes oficiales, se ha reconstruido tantas veces, en múltiples ocasiones alguien ha tomado el control, es un país sin historia oficial. No sé de qué sirvan los héroes, pero al menos funcionan como un discurso unitario en retrospectiva.


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Música / Ciudad Juárez: Festival de Rondallas Paso del Norte

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UACJ
Publicidad del evvento. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 18 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la UACJ, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, invitan al Festival de Rondallas Paso del Norte a cargo de la Rondalla Amantes del Recuerdo.

La cita es el próximo domingo 26 de noviembre a las 18:00 horas, en Teatro Gracia Pasquel. Premios: mejor rondalla del festival, mejor interpretación, mejor solista, mejor bajista, mejor requinto y mejor arreglo. Entrada libre.

RONDALLAS PARTICIPANTES

Rondalla Voces y Guitarras
Rondalla Acordes del Desierto
Rondalla del CBtis 114
Taiyari UACJ Campus Nuevo Casas Grandes
Si bemol del COBACH 6
Rondalla Amantes del Recuerdo de la UACJ

Sobre el Festival de Rondallas Paso del Norte: Es un evento exclusivo de rondallas locales, con el objetivo de promover el género musical en nuestra ciudad; el festival surge a partir de la necesidad de crear espacios de fomento a la cultura en el género de rondalla. La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez por medio de su grupo representativo Rondalla Amantes del Recuerdo, hace el llamado a las rondallas de la ciudad a trabajar en este objetivo, comenzando una serie de festivales musicales para la comunidad juarense.

Sobre la Rondalla Amantes del Recuerdo: es una agrupación formada en el 2012 bajo la dirección de Luis Gutiérrez Bárcenas, está integrada por 14 jóvenes universitarios. En ese mismo año, fue convocada a concursar a nivel nacional obtenido el primer lugar en Zamora Michoacán. Además, ha tenido destacadas participaciones como la apertura del concierto de la Rondalla del Sector Educativo de Culiacán, Sinaloa, y de la Rondalla del Desierto de Sonora de la Universidad Autónoma de Sonora, con el Mariachi Vagar de Tecalitlán. Se ha presentado en la Ciudad de México, Puebla, Mexicali, Torreón y Saltillo.

Sobre Óscar Luis Gutiérrez Bárcenas: Egresado de la Licenciatura en Música con la Especialidad de Cantante de Ópera y Concertista. Ha participado en diferentes óperas El barbero de Sevilla, Carmen, La boheme, Rigoletto, La novena sinfonía de Beethoven. Ha dirigido a la Rondalla Varonil del CBtis 114 logrando cinco títulos a nivel estatal, y como director de la Rondalla Amantes del Recuerdo ha ganado la categoría profesional a nivel nacional en Michoacán. Actualmente es el coordinador de Difusión Cultural del CBTis 114.


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Música / Ciudad Juárez: La UACJ invita a la matiné de la Banda Sinfónica de la UACJ

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UACJ
Mtro. Valentín Nedelchev Tushev. (Foto: UACJ)

C iudad Juárez, Chihuahua. 18 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la UACJ, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, invita a la presentación matiné de la Banda Sinfónica de la UACJ.   La cita es este domingo 26 de noviembre a las 12:30 horas, en el vestíbulo del Centro Universitario de las Artes (CUDA). Bajo la dirección del Mtro. Valentín Nedelchev Tushev. Solistas invitados: Óseas Cartagena, corno y Job Rojo, trombón. Entrada libre

Programa completo:

Obertura de la ópera Nabucco.............................................................. Giuseppe Verdi (1813 - 1901)

Concierto para corno No. 2 en Re mayor................................................ Joseph Haydn (1732 - 1809)

I movimiento Rachenitsa.......................................................................... Petko Staynov (1896 - 1977)

Concierto para trombón y banda militar................................. Nikolái Rimski-Kórsakov (1844 - 1908)

Concierto para corno y orquesta Op. 8 Do menor.................................... Franz Strauss (1822 - 1905)
                                                                   Arreglo para banda sinfónica: Charles Yeago I movimiento

Sobre el Mtro. Valentin Nedelchev Tushev: Nacido el 2 de septiembre de 1955, en Pavlikeni, Bulgaria. Inicia sus estudios musicales a la edad de 7 años, estudiando acordeón. A los 14 años, comienza a estudiar fagot y acordeón en la Escuela Nacional de Música en Pleven, Bulgaria. Culmina sus estudios musicales en 1980, graduado de la Academia Nacional de Música «Pancho Vladiguerov,» año en el que comienza su labor profesional en la Orquesta Filarmónica de Varna. En 1985 es ganador del concurso que lo convierte en primer fagot de dicha orquesta, puesto que mantiene hasta el año 2000. En ese lapso realizó innumerables giras alrededor del mundo, con la misma orquesta y como invitado en el Teatro Lírico de Europa. En 1987 fue partícipe de World Phylarmonic Orchestra, ocupando el puesto de primer fagot. En el año 2000 resulta ganador de un concurso realizado en Sofía por el maestro Carlos García Ruiz para convertirse en primer fagot de la Orquesta Filarmónica del Estado de Chihuahua (OFECH). En octubre del mismo año se muda a México para comenzar labor profesional en OFECH. En enero de 2006 es contratado como maestro de tiempo completo en la Licenciatura en Música de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, y asimismo como primer fagotista de la Orquesta Sinfónica de la UACJ, labores que desempeña hasta la actualidad.

BANDA SINFÓNICA UACJ

FLAUTA
Yesenia Nevárez
Diego Benjamín Briseño Parga
Ariel Arturo Muñoz LabradaV Andrés Sotelo
Valeria Ríos Torres

CLARINETE
Luis Carlos López Campero
Danely Hernández Mendoza
Gonzalo Ugalde Morales
Diana Patricia Jiménez Aguilar
Esteban Ruiseco Caldera

SAXOFÓN
Julio Andrés Rodríguez González
José Miguel Cervantes Pasqualli
Luis Eduardo Vázquez
Jorge Miguel Barragán

FAGOT
Adán Rodrigo Viezca Hernández
Reyna Reyes Huitrón
Carlos Adrián Barragán Contreras
Daniel Alejandro López Serrano

CORNO
Irwin Cisneros Puentes
Abigail Ávila
Antonio Rocha Suárez
Iván Montelongo

TROMPETA
Jaime Mata Nevárez
Juan Carlos García Álvarez
Oscar Daniel Álvarez Morán
Héctor Daniel Moreno Carranza
Armando Simón Amaya Torres
Daniel Antonio García Mendoza
Ángel Ruvalcaba

TROMBÓN
Job Rojo Sánchez
Esteban Altamirano
Ángel Pérez

TUBA
Gildian Rodríguez Valadez

PERCUSIÓN
Gabriel Alejandro Ramírez
Gustavo Sanvicente
Daniel Ortega
Mario Rivera

CONTRABAJO
Brandon Martínez


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Danza / Ciudad Juárez: «El cascanueces» a cargo de la Compañía de Ballet Clásico de la UACJ

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Publicidad del evento. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- La Dirección General de Difusión Cultural y Divulgación Científica de la UACJ, por medio de la Subdirección de Arte y Cultura, invitan a la presentación de El cascanueces a cargo de la Compañía de Ballet Clásico de la UACJ y la Orquesta Sinfónica de la UACJ. Dirección Artística de la Mtra. Maru Becerra con la Dirección Orquestal del  Mtro. Guillermo Quezada.

Presentaciones el 02 de diciembre a las 19:00 horas y el 03 de diciembre a las 17:00 horas, Teatro Víctor Hugo Rascón Banda del Centro Cultural Paso del Norte. Con la participación de María Fernanda Cervantes González y Julio Morel, bailarines de la Compañía Nacional de Danza.

Donativo: Palco: $200.00 1er. Nivel: 150.00 2do. Nivel: 100.00 3er. Nivel: 80.00 Descuento del 50% para alumnos, docentes y empleados UACJ, así como para personas de la tercera edad. Venta de boletos en Don Boletón y en taquilla del teatro los días del evento.

Sobre María Fernanda Cervantes González: Inició sus estudios en la Academia de la Danza Mexicana. Concluyó en 2010 la licenciatura en Danza Clásica. En 2011 participó en el programa Ópera Prima en Movimiento organizado por el INBA, SEP, CONACULTA y Canal 22. Ese año ingresó a la Compañía Nacional de Danza. Ha realizado papeles como Cisne Negro, pas de quatre en El lago de los cisnes, pas de deux de La muñeca fea en Cri- Cri, pas de deux de Llamas de Paris, Clara en El Cascanueces y Amigas de Coppelia. Actualmente forma parte del cuerpo de baile.

Sobre Julio Morel: Inició sus estudios en el Centro de Artes de Marta López, Paraguay. Egresó del San Francisco Ballet School. Formó parte del Ballet de Monterrey. En 2016 ingresó a la Compañía Nacional de Danza. Ha realizado papeles como bufón de El lago de los cines, Amigas de Coppelia y Giselle, pas de deux de El festival de las flores, solista de Fragmentarios, Puck de Sueño de una noche de verano y Basilio en Don Quijote. En 2017 obtuvo el primer lugar en el Cuarto Concurso Interno de Coreografía de la Compañía Nacional de Danza con la pieza Mulher. Actualmente forma parte del cuerpo de baile.

Sobre la Mtra. Maru Becerra: nació en Ciudad Juárez, Chihuahua. Estudió en La Academia de la Danza Mexicana del I.N.B.A. En 1977 se le otorgó una beca en la URSS, donde estudió metodología de la danza clásica; ingresa a su regreso a La Compañía Nacional de Danza; participa con el Ballet de las Américas durante 1984. En 1985 abre su Academia Malinky's Ballet Clásico, y desde entonces se dedica a la enseñanza del ballet presentando cada año obras completas, adaptadas a niñas y jóvenes; en 2009 el Gobierno del Estado le otorga un reconocimiento por su destacado trabajo; en el mes de julio de 2009 imparte en la UACJ el primer diplomado de Ballet Clásico.

Sobre el Mtro. Guillermo Quezada Novela: Realizó sus estudios de Educación Musical en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP), donde también realizó su maestría en Viola Performance. Como instrumentista ha ocupado importantes cargos como viola principal de las siguientes orquestas: Orquesta Sinfónica de El Paso, Orquesta Sinfónica de Las Cruces y Orquesta Sinfónica de la UACJ. Ha tenido exitosas presentaciones como solista con la Orquesta Sinfónica de UTEP, Orquesta Sinfónica de Las Cruces y El Paso Pro-Música. Entre su amplia experiencia musical destaca su función dentro del ámbito de la pedagogía musical como maestro de violín, viola y música de cámara en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Universidad de Nuevo México en Las Cruces y Universidad de Texas en El Paso. Fue director artístico y estatal fundador del Programa Musical Esperanza Azteca de Ciudad Juárez. Actualmente funge como docente en la Licenciatura de Música de la UACJ y en el Conservatorio de El Paso, TX. Ha dirigido destacadas orquestas de la región como director asistente de la Orquesta Sinfónica de Las Cruces, director de Gilbert & Sullivan Co., director del programa Philharmonic Strings en El Paso Texas. Actualmente dirige la Orquesta Sinfónica de la UACJ.


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Artes Plásticas / México: Exponen «Abecedario» de Vicente Rojo

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Vicente Rojo y la «inocencia» de su obra. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 21 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- «Me hubiera gustado simplemente ser un zapatero que hiciera muy buenos zapatos para ayudar a caminar a la gente», aseguró el artista mexicano Vicente Rojo, aunque nacido en Barcelona, España, cada vez que le cuestionan a que se hubiera dedicado si no hubiera sido pintor. No obstante, la pasión de su labor siempre va en camino paralelo con lo que desea dejar en cada uno de sus espectadores, tal es el caso de su nueva exposición, que no sólo es dirigida para los adultos o algún especialista en el arte, sino además para los más pequeños de la familia, los niños. Jaquelin Ramos escribe para Siempre!

Abecedario. Pintura, escultura, grabado, libros y un autorretrato, es la muestra con la que el también grabador pretende acercar a los infantes, ya que la exhibición cuenta principalmente con cierta inocencia, y «quizás puedan descubrir mi inventado y falso abecedario, en cuadros que también están hechos por un niño», expresó Vicente Rojo en una entrevista para el diario La Jornada, quien añadió, es un proyecto se inició hace varios años, pasando por la escritura, después por los alfabetos, hasta llegar por los abecedarios.

La muestra que será inaugurada este sábado en la Galería López Quiroga, ubicada en Polanco, y está integrada por más de cien obras, en las que se destacan elementos geométricos que le han acompañado al artista toda su vida, así como sus lápices, los tubos de óleo vacíos, las reglas de madera y de acrílico, los transportadores, las escuadras, los soldaditos de plomo y los aviones, las esferas, los compases, pero tratados de una forma muy suelta y espontánea, algunas de ellas en unas cajas, otros en parte pintura y parte collage.

«Mi sistema de proceder consiste en trabajar muchas cosas al mismo tiempo. Más que repartir, se trata de aprovechar el tiempo y saber qué puede hacerse en determinado momento», dijo Rojo con respecto a la exposición que estará instalada hasta el 29 de enero, del 2018.

Señaló que parte de la muestra también es integrada con la literatura y lo hecho para ilustrar libros, entre ellos, las imágenes que hizo pero nunca exhibió del libro Leer y escribir, de Bárbara Jacobs.

«No es un autorretrato físico. Sólo aparezco por medio de las cosas con las que he trabajado, que he tenido en las manos, que me han ayudado a pintar o hacer grabado. No hay ninguna representación física, por fortuna», refirió Rojo con relación a la portada que también será parte de la exhibición, llamada Autorretrato, que fue hecha para el libro Apología de las cosas, tercer libro de la serie Las apologías.

Del pinto y grabador Vicente Rojo (Barcelona, 1932) es destacado tanto por la obra pictórica, como por la gráfica que maneja en todas sus posibilidades. Su obra se sitúa dentro del grupo de los ópticos mexicanos. Realizó estudios de escultura en la Escuela Elemental del Trabajo.

En 1949 llegó a México e inicia estudios en la Escuela de Pintura y Escultura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), compaginando su vocación artística con el trabajo editorial. A lo largo de su vida fundó y dirigió varias revistas y suplementos: Artes, México en la Cultura, La Cultura en México, de la revista Siempre!

Su nombre ha alcanzado gran fama en el diseño gráfico para las revistas Plural, Artes Visuales y Discos Visuales. Sobre cualquier soporte y técnica la obra de Rojo posee un indudable interés, pero en la especialidad gráfica es un virtuoso en todos sus dominios: aguafuertes, aguatintas, litografías, serigrafías y collages. Pintura y obra gráfica discurren en paralelo, siendo no obstante lo mismo. Evoluciona desde una opción expresionista al geometrismo de círculos, cuadrados, hexágonos con una visión frontal. Como pintor hay que destacar sus series: Señales, Negaciones y México bajo la lluvia.


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Textos / «Harald Szeemann: el deslumbrar del arte constante» por Miguel Ángel Muñoz

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Harald Szeemann. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 18 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- Conocí a Harald Szeemann (Berna, 1933-Cantón del Tesino, Suiza, 2005) en 1999 en Venecia, justo cuando preparaba la 49 edición de la Bienal de Venecia, ahí le hice larga entrevista (que publiqué en su momento), y desde ese instante trabamos un intercambio de correspondencia, ideas y conceptos del arte «contemporánea», el desgaste del papel del comisario, y el poder de éste en al inicio del siglo XXI. El texto de Miguel Ángel Muñoz es publicado por La Razón.

Su muerte precipitada, inesperada para sus amigos, ha dejado un gran vacío dentro del panorama del arte contemporáneo internacional. Curador atípico, narrador visceral, visionario, viajero, rebelde, incansable descubridor de talentos y piedra angular de creadores claves del arte del siglo XX como Morandi, Richard Serra, Josep Beuys o movimiento claves como el Arte Povera, son ejemplos de su actitud abierta y explosiva con las corrientes más críticas y radicales del siglo XX Fue siempre un personaje difícil, emblemático, pero comprometido siempre con su contexto histórico y social. Su primera exposición: When Attitudes Become Form (Cuando las actitudes devienen formas) fue revolucionaria, tuvo lugar en 1969 en la Kunsthalle de Berna. La muestra fue un hito expositivo de los artistas postminimal norteamericanos. Con esta muestra marco un nuevo modo de entender la exposición y el papel del comisario. Se puede decir Szeemann continuó con el legado de Alexander Dorner, director del Museo de Hannover, en el norte de Alemania (años veinte). Dorner se las arregló para definir unas funciones museísticas que todavía hoy mantienen su vigencia y que Szeemann nos enseñó de una forma magistral:

-La exposición es un estado de transformación permanente.

-La exposición como algo oscilante entre el objeto y el proceso, afirmando que «la noción de proceso ha penetrado en nuestro sistema de certidumbres».

-La exposición de identidades múltiples.

-La exposición como algo pionero, activo y que no se guarda nada.

-La exposición como verdad relativa.

-La exposición basada en una concepción dinámica de la historia del arte.

-La exposición «elástica»: presentaciones flexibles en un edificio adaptable.

-La exposición como puente entre los artistas y las diversas disciplinas científicas.

El genial Roland Barthes decía que «hay una edad en la que se enseña lo que se sabe, pero llega también otra en la que se enseña lo que no se sabe: a eso se llama investigar». Y Szeemann lo supo aplicar de forma brillante, al descubrirnos que podíamos trabajar como «comisario freelance permanente». Una lección inolvidable. Y que Hans Ulrich Obrist nos recuerda con acierto: «este concepto que se plantea en los lugares en los que trabaja como un laboratorio, implica una actitud diferente frente a la memoria: la exposición, el arte y su archivo se encuentran así entrelazados en un “estudio-archivo”, término utilizado por Szeemann para designar la factoría que creó en la localidad suiza de Tegna, donde trabajó hasta su muerte en 2005».

Sobre los rumbos y cambios del arte del siglo XX, me confesaba, después de recorrer juntos la Bienal de Venecia en 2001: «Después de muchos años de cambios, ¿puede haber una revolución? No lo sé… Los años 60 fueron un tiempo en el que, después de la II Guerra Mundial, la economía marchaba hasta entrar en una loca espiral. Hoy se debe encontrar algo nuevo, quizá en torno a toda esa gran globalización surja una respuesta. Me gustaría ver cómo se puede reaccionar ahora ante ello. En los años 60 era interesante comprobar cómo pensaban los artistas, entonces era importante el lugar que ocupaba el arte. Ahora también se nota algo de esto, pero mucho menos. Me refiero a las prestaciones generosas del arte, el arte en su contexto cotidiano…».

Szeemann nos deja un legado un sin número de exposiciones y proyectos visuales importantes para entender el arte del siglo XX. Dirigió su primera exposición en 1957, en Suiza, bajo el título Pintores poetas/ Poetas pintores, y en 1961 fue nombrado director del Kunsthalle en Berna, y donde acuño el lema «live in your head», que tiempo después olvido. Su fama se consolidó a principios de la década de los 70, cuando fue director artístico de la Documenta 5 de Kaseel, Alemania, en la que invitó a artistas a presentar no sólo cuadros y escultura, sino también performances y happenings, marcando con ello el comienzo de tendencias que dominarían durante más de una década el panorama artístico mundial. Punto de origen y final de múltiples cosas. Después, fue director durante varios años del museo de arte de Zurich, comisario de la Bienal de Lyon en 1997, y de la Bienal de Venecia en sus ediciones de 1999 y 2001, donde creó la célebre sección «Aperto», creada para artistas emergentes y renovadores. Y sobre ésta, su última Bienal de Venecia decía: «A esta última edición la he llamado Platea della umanitá. Pero no se trata de un plató de imágenes y ficción sino de un escenario de la vida. La Bienal es un receptáculo para la platea de la humanidad. No es un tema, se trata, de nuevo, de una dimensión – uno de los conceptos acuñados por Szeemann en éste de la dimensión: obra y espacio son una misma cosa y si la obra cambia de espacio se transforma también su sentido original». Su trabajo como curador le permitió desarrollar la noción de exposiciones temáticas, donde conversaban diversos momentos del arte, para crear un nivel de coherencia en conjunto.

Szeemann se centró de forma especial en el arte alemán y español. Organizó en octubre de 2003 la muestra The Real Royal Trip.. bay the Arts en el Centro de Arte Contemporáneo PS1 de Nueva York, dependiente del MOMA, donde reunió 19 artistas españoles y latinoamericanos. Comisario además las grandes retrospectivas de dos de sus artistas predilectos: Cy Tombly ( Palacio Velázquez, 1986) y Josep Beuys ( Reina Sofía, 1993), etc. Los últimos trabajos que le vi en este 2005 fueron la excelente exposición titulada La belleza del fracaso, el fracaso de la belleza, que se exhibió en la Fundación Joan Miró de Barcelona, y la otra, fue la creación de la 1 Bienal de Sevilla, que llamó La alegría de mis sueños, en la que reunió obras de 120 artistas. Sobre el papel del curador o comisario de arte me decía: «El comisario ha de ser flexible. Unas veces actúa de servidor; otras, de asistente; en ocasiones ofrece a los artistas ideas acerca de cómo presentar su obra; es coordinador en las exposiciones colectivas e inventor en las temáticas. Pero, en el comisariado, lo que de verdad importa es hacer las cosas con entusiasmo, con amor, y algo obsesivamente».

Harald será recordado como un excelente amigo y maestro, figura imprescindible del arte contemporáneo, y un creador de imágenes interminables, un visionario del fenómeno artístico, que en momentos lo hicieron un personaje discutido, generoso e irrepetible. Creo que pasaran muchos años para olvidar su trabajo como curador, pues perdurará por sus aciertos, no por sus pecados que son muchos, pues siempre dejo libre su libertad y su creatividad para bien del gran arte.


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Libros / «Herencia del volcán» de Rolando Keller

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Autorretrato Dr. Atl, de Gerardo Murillo. (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 18 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- La novela emerge de la lectura de los diarios del artista y vulcanólogo, dice el autor Rolando Keller. Describe la relación de Gerardo Murillo con otros pintores y su oposición a Huerta, que lo lleva a salir del país y a su regreso entra por Veracruz con un nombre falso. Reyna Paz Avendaño reporta para Crónica.

En los años 40 del siglo pasado, La Merced se convirtió en el hogar del artista Gerardo Murillo, mejor conocido como Dr. Atl. Ahí convivió con los niños de la calle y al igual que ellos, buscó la fruta que era desechada por los vendedores para comérsela, hasta que un día el portero del hoy ex convento en proceso de rescate, lo reconoció y le ofreció un cuarto. En ese gran mercado el pintor mexicano vendió algunos de sus cuadros y huyó de la orden de fusilamiento por apoyar a Venustiano Carranza.

Esa historia forma parte del libro Herencia del volcán, novela escrita por Rolando Keller (Ciudad de México, 1949) quien se basó en la bibliografía existente del Dr. Atl, para construir con elementos de ficción la vida política y amorosa de uno de los pintores más importantes del siglo XIX y XX de México, dedicado a retratar los volcanes y paisajes del país.

«Es un libro que parte de la biografía de Gerardo Murillo, pero también habla de la fuerza de pintores como José María Velasco, Joaquín Clausell, Frida Kahlo, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. La historia empieza en 1900, después pasa por la huelga de 1911 con Madero, porque los pintores querían salir a pintar murales y al serles negado, iniciaron una huelga», comenta el autor.

En ese momento, añade el Keller, Siqueiros pelea con Antonio Rivas Mercado, el entonces director de la Academia de San Carlos; las consecuencias: el muralista mexicano estuvo en la cárcel por primera vez. «Siqueiros tenía 16 años pero esa explosión nos habla de las ganas de pintar algo diferente, finalmente los muralistas lo lograron años después e hicieron varios murales en edificios públicos».

Sobre el Dr.Atl, la novela incluye descripciones de su pensamiento libre: un hombre que no se compromete y que veía a las mujeres como sus musas, un pintor reconocido que viajó a París y que fue cercano a Carmen Mondragón- Nahui Olin, la hija del general Mondragón, famoso por haber inventado una ametralladora que lo hizo rico.

«Dr. Atl nunca se casó, se iba a casar a los 25 años con la sobrina de Clausell pero el día de la boda la dejó plantada en el altar, agarró sus cosas y se fue al Popocatépetl caminando. También estuvo contra Victoriano Huerta y tuvo que salir casi expulsado del país, de lo contrario lo matarían. Terminó viviendo en la central de abasto (de aquel entonces), ahí puso un local con sus pinturas y no se movió porque decía que diario iban más de 10 mil personas», precisa Keller.

Herencia del volcán también narra anécdotas de otros pintores como la forma en que Joaquín Clausell aprendió a pintar y las fiestas que organizaba en su casa. «Aparece Frida Kahlo con su fortaleza, Diego Rivera y su convivencia con Neruda, Trotsky y Picasso, así como la transformación arquitectónica de la Ciudad de México».

Las anécdotas de los pintores mexicanos del siglo XIX y principios del XX, son contadas a partir de la ficticia familia Cayetana, cuando Licia encuentra el diario su abuela y bisabuela quienes convivieron con dicho grupo de artistas.

«Es una novela que se desarrolla a partir de los diarios, eso hace que la historia se viva en el presente. De alguna forma son diarios de amor, relación con los pintores y se habla de sus fiestas, de cómo la pasaron. Las misivas las hereda Licia y entonces descubre que son documentos fantásticos. La novela es la lectura de los diarios», indica el autor.

¿Cuáles eran los motivos por los que Dr. Atl era buscado?

Estaba en contra de Victoriano Huerta, por usurparle la silla a Francisco I. Madero. Murillo quería una democracia, entonces era un político idealista, publicaba en periódicos y revistas opiniones en contra de Huerta, eso le costó casi la vida, lo persiguieron y se fue a Europa, después regresó al país, entró por Veracruz, pero con un nombre falso.

¿Qué postura tomaron los otros pintores ante la persecución de Murillo?

No lo menciona Murillo. No se platica sobre los demás y sus posiciones políticas en el momento del golpe de estado. Sus colegas estaban estudiando en la Academia de San Carlos pero sabemos que hicieron una huelga porque Porfirio Díaz no les quería dar exhibición en el año 1910, fueron con él y le reclamaron, al final les dio 15 mil pesos para exhibirlos porque sólo quería mostrar a artistas españoles.

La novela editada por Sélector, también evidencia las buenas y malas relaciones entre los pintores, así como la consolidación de un grupo que generó cambios en el arte mexicano. «Mucho de eso empezó con José Vasconcelos, fue en ese periodo cuando Rivera, Siqueiros y Orozco realizaron sus murales que hoy conocemos. Considero que Vasconcelos fue quien empujó de manera favorable a los muralistas», comenta el autor.

Sobre la vida de Murillo en La Merced, Rolando Keller narra que eso sucedió en los años 40 del siglo XX, cuando regresó de Guadalajara, ahí fue reconocido y lo enviaron a una prisión de la Ciudad de México, no obstante, logró escapar.

«Es increíble cómo convivió con los niños indigentes, comió de la basura hasta que el cuidador le dijo que si no era el Dr Atl. Entonces fue así que le dio un cuarto, pero Murillo no se salió de La Merced porque se dio cuenta que era un lugar muy concurrido y muchas personas podían ver sus cuadros», comenta el autor.


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Fotografía / México: Rogelio Cuéllar clasifica ya su acervo fotográfico de 50 años

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María Luisa Severiano
La idea es que el público vea las fotos a la manera de «una hoja de contacto prácticamente», tanto investigadores, periodistas y editores como personas interesadas en adquirir alguna, explica Rogelio Cuéllar (CDMX, 1950), en su casa, en entrevista con La Jornada. (Foto: María Luisa Severiano)

C iudad Juárez, Chihuahua. 16 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- El fotógrafo Rogelio Cuéllar (CDMX, 1950) siempre se ha planteado que su archivo permanezca en México. Merry MacMasters reporta para La Jornada.

«Que me lo compren y esté vivo. No quiero que se quede embodegado en una institución. Quiero vivir de mi archivo en vida», afirma en entrevista con La Jornada.

Por ello considera que con 250 retratos de la literatura mexicana: Colección Rogelio Cuéllar, proyecto que consiste en rescatar, preservar y difundir las fotografías de igual número de escritores nacionales y latinoamericanos tomadas durante medio siglo, se adelanta a la clasificación de su vasto acervo.

La página web rogeliocuellar.mx, que tiene acceso a esta base de datos, se dará a conocer hoy el Centro de la Imagen, en un acto que se inscribe en la celebración en 2018 por su medio siglo de fotógrafo.

Al respecto, Cuéllar explica que es una iniciativa organizada por Juan Carlos Oliver, diseñador de Ediciones Era, quien siempre le pedía fotos que de momento no encontraba.

Oliver propuso que fueran 250, y digitalizar 10 mil negativos; sin embargo después de 10 meses de trabajo se alcanzó la suma de 400 y más de 50 mil negativos «sólo de escritores», porque de los artistas la cantidad «fácil» se duplica, apunta María Luisa Passarge, asesora del proyecto. Valeria Vega se encargó de la investigación y catalogación.

Las fotos fueron seleccionadas por Cuéllar, porque sería imposible incluir todas las que ha tomado, pues tan sólo de Carlos Fuentes son 2 mil 289 negativos; de Octavio Paz, mil 800; de José Emilio Pacheco, mil 308; de Jaime Sabines, mil 255; de Carlos Monsiváis, mil 200, hasta el momento, sin contar lo que llama el archivo cruzado, es decir, tomas hechas en alguna conferencia, mesa redonda o coloquio.

La idea, adelanta Cuéllar, es que el público vea las fotos a la manera de una hoja de contacto prácticamente, tanto investigadores, periodistas, editores, como personas interesadas en adquirir alguna.

Tienen una ficha técnica mínima: nombre del retratado, lugar de nacimiento, fallecimiento si es el caso, tipo de obra que hace y los formatos de los negativos. Las imágenes están en baja resolución y no llevan sello de agua, para utilizar se deben comprar los derechos.

También se pretende que el proyecto se amplíe hacia los múltiples universos que Cuéllar ha trabajado.

Respecto de los temas que han llamado la atención del fotógrafo, asevera: «Fundamentalmente mi época de reportero gráfico, los movimientos sociales que me tocaron desde el 68, luego cuando se fundó el Partido Socialista Unificado de México, el Partido de los Trabajadores, el Partido de la Revolución Democrática, las campañas electorales de Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid –Hector García contrataba a un grupo de fotógrafos, entonces íbamos–. Luego, mi paso por la revista Proceso, La Jornada, y antes la foto que hice para Sucesos para todos, mi época de Revista de revistas. Tengo buen bagaje de fotoperiodismo».

Interés por la fotografía callejera

En 2018 cuando se conmemore el medio siglo del movimiento estudiantil del 68, Rogelio Cuéllar tiene fotos «no del 2 de octubre, aunque sí de días antes y posteriores, y de todas las manifestaciones y mesas redondas que hubo porque trabajaba en el área de difusión cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México. Tengo todo, menos la marcha que encabezó el rector Javier Barros».

También están los rubros de los artistas, el desnudo, el paisaje urbano y rural, los reportajes, la fotografía de autor y su proyecto Huellas de una presencia, que continúa. «En cada viaje camino y fotografió, en el sentido de la tradición de Manuel Álvarez Bravo y Henri Cartier-Bresson. Es la fotografía callejera que me gusta mucho».

Cuéllar desde que comenzó tuvo la «intuición» de que la fotografía tenía un valor como documento histórico, entonces clasificaba su trabajo. En esta era digital no ha abandonado lo analógico, así que suele llevar tanto su cámara Hasselblad, como una digital.

Reconoce que lo digital lo ha rebasado en cuanto a clasificación: «Ahora me dan mucha inseguridad los soportes de lo digital; en cambio, tengo negativos de los años 60 del siglo pasado que están impecables. Lo digital, apunta, tiene ventajas en cuanto a inmediatez y la transmisión de la información».

Para 250 retratos de la literatura mexicana se contó con un apoyo del programa de coinversión del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, 2016-2017. El proyecto también será el «detonador» de una serie de exposiciones, publicaciones y actividades que organizan María Luisa Passarge y la escultora Isadora Cuéllar, hija del fotógrafo, que comenzarán el año entrante para festejar sus 50 años en ese arte. Para 2019 se pretende montar una exposición en el Museo del Palacio de Bellas Artes.


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Artes Plásticas / España:El Museo del Prado inaugura la exposición «Fortuny (1838-1874)»

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El fumador de opio, 1869 (detalle). (Foto: Archivo)

C iudad Juárez, Chihuahua. 17 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).-El Museo del Prado inaugura la exposición Fortuny (1838-1874), una muestra con cerca de 170 piezas de diferentes colecciones como el Museo Fortuny de Venecia o el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Obras de un artista imprescindible para comprender el arte del siglo XIX y que nos descubre su faceta de coleccionista. Silvia Santillana escribe para El Cultural.

«Se pasaba las horas muertas en las espléndidas salas de los reyes nazaritas: allí meditaba y recibía ideas a las que el pincel daba luego seductoras formas.» Así definía Pedro de Madrazo, padre de la historiografía del arte decimonónico y pariente de esta dinastía de pintores, a Mariano Fortuny y Marsal (Reus, 1838- Roma, 1874), también unido a su familia por matrimonio. «Su hijo, también pintor, creció rodeado de obras de arte, no sólo las que pintaba su padre sino también de todas las piezas que éste coleccionaba de origen hispanomusulmán, pero también persa y del Lejano Oriente, especialmente de Japón», cuenta Javier Barón, comisario y jefe de Conservación de pintura del siglo XIX del museo. Este gusto por dibujar escenas de temática oriental de otro tiempo -en particular, del mundo árabe- le convirtieron en uno de los artistas más importantes de esta corriente en Europa, muy apreciado por el color y la luz que captaba en sus obras.

«La dimensión variada y poliédrica exigía un tratamiento diversificado y atento de toda su creación», añade su comisario. De esta manera, la primera monográfica sobre su obra, ofrece como novedad una visión plural de este artista que desborda su faceta de pintor, ligado al programa de exposiciones sobre los grandes maestros del XIX, patrocinada por la Fundación AXA. «Al igual que en la antológica sobre Ingres, nos interesa mucho esta etapa, tan convulsa para España y para el resto de Europa, y que sin embargo, ha aportado importantes obras al presente», cuenta Jan- Paul Rignault, presidente de la Fundación AXA. Igualmente, ha valorado durante la presentación «su mirada profunda y la extraordinaria calidad técnica en todos los campos de su producción».

Este recorrido, «se inicia con las recientes adquisiciones por parte del Museo del Prado, gracias al legado Carmen Sánchez, como el Busto de Mariano Fortuny, realizado por Prosper d'Epinay en 1869», señala Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación e Investigador de la pinacoteca. «Piezas que se unen a las de nuestra colección, junto a más de cuarenta instituciones que nos han facilitado prestamos de sus obras para esta gran exposición en Madrid».

Un amplio despliegue de lienzos, dibujos, acuarelas y grabados, pero también piezas arqueológicas, dispuestas en secciones sobre las diferentes etapas del artista. Destaca, su formación en Roma (1858-1861), como pensionado por la Diputación de Barcelona, que le puso en contacto a partir de 1858 con el gran arte del Renacimiento y el Barroco. «Su calidad como acuarelista es ya visible en Il contino, cuyo asunto, un joven con atavío del siglo XVIII en un jardín monumental (el de Villa Borghese, en Roma), anuncia su dedicación posterior al género historicista», explica Barón. Le sigue, el apartado dedicado a África y el descubrimiento de la pintura (1860 y 1862), que inicia su fascinación por el mundo árabe a partir de 1860, cuando presencia -para luego pintar- La batalla de Wad-Ras. En palabras de su comisario, «este viaje inicia su característica iconografía orientalista. Igualmente, es un creador muy original utilizando puntos de vista bajos en sus composiciones, el tratamiento de la luz y su pincelada suelta, propia de una apreciación intensa de la realidad».

Tras pasar unos meses en Barcelona, «el artista volvió a Roma, donde continuó trabajando en motivos árabes y realizó óleos y acuarelas que representaban tipos populares que veía en los alrededores de la ciudad». Pero también recibe encargos, como pintar uno de los techos de la residencia parisina de la reina María Cristina de Borbón, y que por primera vez, se muestra en su posición originaria en el techo de las salas de la pinacoteca, lo que permite una mejor comprensión.

Su temprano, pero también ocasional, cultivo de la litografía en 1857 «se mantuvo durante la década de 1860, con una serie de aguafuertes que constituyó una de las cimas de su arte, y que vemos diferenciada en la sección dedicada al grabado». En ellos abordó motivos árabes, otros de género y también algunos de inspiración clasicista, que había estudiado en las obras de Ribera, Rembrandt y Goya. Esta parte, se une a la dedicada a los maestros antiguos y el Prado (1866-1868), con pinturas entre las que destaca su versión del San Andrés de Ribera, -recientemente adquirido por el Museo-, y su comprensión de los grandes pintores aquí expuestos Pero su comisario destaca especialmente «esa estancia de más de dos años en Granada (1870-1872) que proporcionó a Fortuny la tranquilidad que deseaba, lejos de París, en un ambiente de gran belleza que le inspiró un conjunto excepcional de cuadros».

También piezas que hablan sobre su vida y que le vinculan a una de su pasión: el coleccionismo, donde el artista comparte espacio con estas piezas, que le sirven de inspiración para modificar la realidad. Junto a ellas se exhiben ejemplos de su extraordinaria colección de antigüedades, como armaduras persas o cerámica y cofres hispanomusulmanes, que atesoraba en su atelier. Todos ellos, objetos conservados en las más importantes colecciones del mundo, como el Museo Fortuny de Venecia y el Museo de Arte Moderno de Cataluña, que han prestado obras para ampliar nuestro conocimiento del artista.

Finalmente, durante los dos últimos años de su vida Fortuny abordó temas árabes, y de inspiración japonesa, que había tratado en años anteriores y con un dinamismo y una expresividad más marcados, a través de un colorido más intenso y una pincelada más libre. Su obra Músicos árabes (1872-1874), quedó inconclusa tras su prematura muerte, y «supone una síntesis estética y temática de su producción global. Un arte que realza el arte del pasado, con la creación viva del presente, a través de una visión minuciosa y rica en todos sus detalles».


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Literatura / Entrevista a Sergio Ramírez

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 CLAUDIO ÁLVAREZ
El escritor nicaragüense Sergio Ramírez. (Foto: Claudio Álvarez)

C iudad Juárez, Chihuahua. 16 de noviembre de 2017. (RanchoNEWS).- Reproducimos la entrevista del 9 de octubre de este año de Juan Cruz a Sergio Ramírez por su novela Ya nadie llora por mi (Alfaguara) publicada en El País

Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) fue revolucionario sandinista; dejó el poder, en el que fue vicepresidente, desde que advirtió la deriva dictatorial de su compañero Daniel Ortega, líder ahora de Nicaragua. Desde que se despidió, con Adiós, muchachos (1999) de la que había sido su dedicación al proceso revolucionario, ha escrito muchas novelas. Pero hasta ahora nunca había publicado una tan explícita denuncia de la corrupción como sustento del régimen como Ya nadie llora por mí (Alfaguara), que protagoniza un revolucionario de la primera hora, Dolores Morales, policía devenido detective de causas menores.

Su personaje es Dolores Morales, un hombre.

Muy común entre nosotros. Dolores, Asunción, Mercedes: los encomiendan a las vírgenes. Alguien se llamaba así y le dijeron: «Mejor llámate Placeres Físicos», era muy mujeriego. Pero nunca pensé en la palabra moral para endilgársela al personaje como si viviera de la ética. Aunque su trinchera final es la ética.

Viene del sandinismo.

Así es. El fundamento de lo que ocurrió en Nicaragua con la revolución es que la gente lo dejó todo, hasta su vida, por la ética. Mi personaje pierde una pierna, de hecho. Y va por la vida con su pierna postiza sin perder ese sedimento ético a pesar de sus vicisitudes: se va el sandinismo, viene un régimen neoliberal, y después viene a quedarse, otra vez, el sandinismo, pero ahora con Daniel Ortega convertido en neoliberal neosocialista.

Y ahí sigue Morales...

Lo resiste todo con una actitud irónica, con su humor amargo, luchando contra la adversidad ética.

Ante todo eso, ¿usted también padece dolores morales?

Así es realmente.

¿En qué consisten?

No se pueden sanar las heridas, tienes que aprender a vivir con ellas. Es la vida herida a la que entregué mi juventud. Quería ser escritor, pero se interpuso la revolución. Y no podía abandonar un país que se libraba de una dictadura y se adentraba por un camino nuevo. Luego me tocó el poder. Entregué todo y no es que esperara recibir nada a cambio. Pero por lo menos compensaciones morales en lugar de dolores morales.

¿Qué desvió a la revolución de la moralidad?

Una idea equívoca del poder. El modelo era, de fondo, el cubano; se creía que una revolución no podía ser exitosa si no era para siempre y que el modelo político era el del partido único para poder hacer con continuidad los cambios. Esa contradicción entre democracia y cambio social era falsa, pero estaba en el alma también en la triunfante revolución nicaragüense.

¿La revolución ha dado de sí un gobierno inmoral?

Un gobierno que no está basado en presupuestos éticos, sí. Está basado en el interés de quedarse en el poder, incluso en base al atropello ético. La riqueza ya no es pecado como lo fue para los revolucionarios originarios. Acumular riqueza es parte de lo que se consigue con la defensa del poder, se necesita dinero para estar en el poder.

¿Esta es una crónica de la corrupción en Nicaragua?

De la Nicaragua que vivimos hoy bajo el mando de una pareja presidencial entre esotérica y corrupta, que engaña al país con proyectos fantásticos y que tiene una estrecha alianza con la empresa privada. Esa Nicaragua está en mi novela.

El personaje del que parte, multimillonario, es un corrupto que corrompe. ¿Es así la realidad?

Sí. Hay muchos capitales nuevos en Nicaragua. Según Forbes, hay 200 nuevos millonarios, más que en cualquier otro país centroamericano. Han nacido de la noche a la mañana en base a las reglas del dinero fácil a la sombra de un régimen que lo estimula porque así crea una nueva burguesía leal a sus intereses.

¿No se opone ninguna ley moral?

La ley moral queda en la conciencia de las personas como Dolores Morales. Él tiene muy dentro su resistencia ética, pero no tiene mucha fuerza. La sociedad es muy pasiva, sometida a un régimen que crea controles sociales, lealtades a través de canonjías, que ejerce un poder social completo.

Soto contrata a ese detective. ¿Podría pensarse que lo elige para corromper también al sandinismo?

No creo que tenga ese alcance. Es una manera de verlo como un instrumento; por debajo lo que hay es una trama más negra, más corrupta.

¿Lo inspiró la realidad?

Sí, porque Nicaragua es un país en el que este tipo de casos se dan muy a menudo y no tienen ninguna sanción social.

¿Se puede pensar que la pareja presidencial es consciente de estos manejos?

Son conscientes de que tienen un proyecto que es quedarse en el poder. Un poder así choca con las aspiraciones de la sociedad. Ese choque se dará.

Podría decirse que estos que usted cuenta son los dolores morales de la Revolución...

Podría ser...


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