Rancho Las Voces: Textos / «La valentía de Ehrenberg» por Alejandro de la Garza

Textos / «La valentía de Ehrenberg» por Alejandro de la Garza

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C iudad Juárez, Chihuahua. 19 de febrero de 2017. (RanchoNEWS).- Alejandro de la Garza escribe este texto en su columna semanal El sino del escorpión que publica La Razón en memoria del recién fallecido maestro Ehrenberg.  

Desde el fondo de su hendidura en el muro el escorpión evoca la imagen de Felipe Ehrenberg allá por los años ochenta, cuando lo conoció en la casa de la extraordinaria fotógrafa Lourdes Grobet por el rumbo de San Jerónimo. El bigotazo imponente, la voz de bajo profundo, su sólida impronta física, han vuelto a su memoria desde el 15 de mayo, día fatídico del fallecimiento del artista en el pueblo de Ahuatepec, Morelos, a los 73 años.

El alacrán supo del memorioso homenaje brindado por varios de sus amigos a principios de junio en la Galería Freijo de Madrid, donde se resguardan muchas de sus obras. Ahí estuvieron, entre otros, Ximena Pérez Grobet, Marta Ramos Izquierdo, Bartolomé Ferrando y João Fernandez en una conversación de amigos donde destacaron la «singularidad» de Felipe. Allí también se presentó el documental realizado en 2006 por Valentina Pelayo, Puntos de encuentro, sobre la compleja experiencia artística de Ehrenberg. En México, una mesa de reflexión sobre la importancia de su obra está programada para el mes de agosto en el Museo de Arte Moderno. Veremos.

El venenoso insiste en la recuperación de la práctica artística de Ehrenberg no sólo por sus características de creador multifacético, experimental y de vanguardia en registros diversos (intervenciones, performance, apropiaciones, video-exposiciones), sino también —como destaca Nicolás Pradilla en www.horizontal—, por su actitud estética de renuncia a la carga ideológica europea y los conceptos artísticos más conservadores y trillados, y su conversión hacia el trabajo colectivo y comunitario, su apuesta por «la marginalidad como estrategia», en respuesta a la «ideología artística» dominante, preservadora del «privilegio» del arte y del artista.

El arácnido vio desde entonces cómo la práctica de Ehrenberg se opuso a «la fuerza de la visión individualista, los hábitos de trabajo solitario, el culto a la enajenación y las restricciones de tipo formal», y cómo, en lugar de la competencia despiadada, propuso la emulación y el desarrollo de la faena artística como resultado del esfuerzo conjunto.

Si como escribió Sergio González Rodríguez, en México «la lucha por el prestigio es más salvaje que la lucha por la supervivencia», Felipe supo renunciar con valentía a esa lucha absurda y autodestructiva para buscar caminos más libres. En momentos de renovada «aristocratización» del arte, el escorpión insiste en recuperar esa actitud.


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